contra lo mío, en mí:
todo mío. Mi alma,
contra sí misma engendra
al mortal enemigo
de mi alma, monstruo oscuro.
Y apenas ha nacido,
y oye su voz de hiel,
amarilla, y se siente
manchada por sus ojos
en donde el mal prepara
con miradas agudas
como dientes mi propia
destrucción jubilosa,
le odia, le odia, le odia.
¡Qué solo estoy, qué solo,
con mi mal! Ya le veo
crecer, agigantarse,
cogerme de las manos,
entrarse por mis labios.
Sé que daré dolor,
que haré daño, si toco,
si hablo; sé que soy
instrumento del mal
que yo no quiero hacer
y voy a hacer, ahora,
en la carne inocente
que es casi como mía
de tanto haberla amado.
Al borde estoy de ser
lo que más aborrezco:
Caín de lo que quiero."
-Pedro Salinas
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